¿Cuántas veces nos hemos quedado en casa porque estábamos extremadamente cansados?¿Cuántas veces hemos dejado de hacer algo que sabíamos que teníamos que hacer, y lo hemos dejado hecho a medias porque simplemente estábamos ya sin ganas, motivación y llevábamos horas sin comer?
Si no hubiera fumado nunca, jamás habría podido adivinar que todos los días cuando que me he sentido deprimido al llegar a casa y cuando no veía salida a esto, era por todo lo que había fumado. Y las temporadas en las que estaba disminuyendo el consumo, cuando me he sentido irritable, lo que me pasaba por dentro era el síndrome de abstinencia. Otra gran lección del tabaco.
A veces el cuerpo se encuentra mal y arrastra con él a todo lo demás, a la mente, al ánimo, los procesos mentales... Y a veces ni nos paramos a pensarlo. Si resulta que al final, comes un poquito, o haces un poco de ejercicio y te sientes a las mil maravillas un rato después.
Wednesday, November 25, 2009
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
0 comentarios:
Post a Comment